Vista de la Alhambra (spain.info)
A petición de un grupo de excelentes aficionados (
Andrés Raya,
Alberto Rodríguez,
Chuscarrao, José Muñoz y otros), voy a intentar aclarar la cuestión de los diferentes
niños de Granada que han existido, y sobre todo, quién o quiénes llegaron a realizar grabaciones en discos de pizarra (78 rpm). Aquel lector que desee ponerse en antecedentes, le recomiendo que visite las diferentes entradas que Andrés Raya ha realizado en su estupendo blog (
Tras las huellas del Niño de Granada), al igual que Alberto Rodríguez en su blog
Flamenco de papel, así como lo debatido en este
foro.
A lo largo de los años, han sido varios los artistas que han ostentado este nombre artístico: Miguel Milena, Antonio Márquez, Eduardo Toledo, Miguel López, etc. Por otro lado, en las reediciones discográficas que se han venido realizando hasta la fecha han ido apareciendo algunos cantes en los que se señala que fueron grabados originalmente en discos de pizarra por el
Niño de Granada. Con carácter previo, hay que ir aclarando que a día de hoy tan sólo tengo noticias de que grabaran dos
niños de Granada en discos de 78 rpm, uno en 1913, y el otro tres décadas más tarde. Me centraré más adelante en ambos intérpretes, pero antes haré una breve presentación de los tres primeros.
Conocemos bastantes datos de la vida artística de
Miguel Milena Rosales, el cual era anunciado como el "afamado y notable cantador de flamenco". Son numerosas sus actuaciones en muy diversos escenarios, así como interesante su polémica respecto al Concurso de Granada de 1922.
Antonio Márquez fue un cantaor que se asentó en Cartagena, participando en la vida flamenca y falleciendo en accidente de moto en 1926 cuando regresaba desde Murcia, tal y como me documentó
Pedro Fernández Riquelme un par de años atrás.
Sabemos a través de
Arturo Fernández que
Eduardo Toledo tiene actualmente unos 68 años, y que al parecer se retiró del cante de jovencito al cambiarle la voz. Por lo tanto, debió nacer en torno a 1944, de ser ciertos estos datos.
Miguel López López, también conocido como
Miguelillo el de las Saetas, acompañó a Juanito Valderrama por diferentes escenarios, justo cuando el de Torredelcampo comenzaba a dar sus primeros pasos como empresario. En aquella época uno de sus guitarristas habituales era Bernabé de Morón, el cual acompañó a Valderrama en sus grabaciones de estudio, al igual que a Miguel López.
Este disco, cuyo acople eran unos fandangos (
La ví que entraba en la iglesia), se grabó a finales de 1943 y salió a la venta en el suplemento de novedades de febrero de 1944.
Llegados a este punto, ahora toca responder a la pregunta sobre quién grabó los discos de Regal y Columbia en 1913.
Antonio Martínez Camacho, también conocido por
El Camacho, fue uno de tantos cantaores que marcharon a Sudamérica a probar suerte y dar un giro a su vida. Eduardo Molina Fajardo hizo una breve semblanza en su imprescindible
El Flamenco en Granada :
"(...) era corredor de fincas, luego se marchó a América y desde Brasil llegó un disco suyo con cantos a estilo de La Niña de los Peines. De regreso a su tierra fue camarero en el Último Ventorrillo y cantaba con voz grande, terrible, granaínas y malagueñas, preferentemente estas últimas con el estilo de Enrique el Mellizo:
Como moro soy más moro,
como cristiano, más cristiano,
como bueno soy más bueno,
y como malo, ¡soy más malo que el veneno!
Y también soleares siguiendo la manera del Portugués:
Tengo un pocito en mi casa
que su manantial tenía,
que a la par que crece el agua
crecen las duquelas mías.
Tengo un pocito en mi casa
que su manantial tenía."
Parece escasa la información que aporta Molina Fajardo acerca de
El Camacho (así lo cita en el índice onomástico), pero es trascendental si cruzamos estos datos con los registros originales que la casa Columbia (y su hermana Regal) realizó en Argentina en 1913.
Antes de proseguir analizando esta cuestión, es interesante detenerse en la letra por malagueñas mencionada, la que solía interpretar por el estilo del Mellizo, la del
Moro. Algunos aficionados recordarán habérsela escuchado a un granadino ilustre, Enrique Morente, probablemente por fandangos, pero muchas décadas atrás, tuvo cierto éxito como letra de malagueñas, siendo uno de su máximos divulgadores Manuel Fernández
El Garrido de Jerez desde que la grabara para el sello Zonophone el 18 de diciembre de 1908. No es un dato menor, puesto que dicha letra apenas se llevó a los estudios de grabación. Retomaremos este tema más adelante.
A continuación explicaré las razones que me llevan a la conclusión de que Antonio Martínez Camacho es el Niño de Granada que grabó a comienzos del siglo XX.
En dichas grabaciones americanas hallamos un cantaor de voz recia, de pocos adornos ("... cantaba con voz grande, terrible..."). Entre los cantes registrados, nos encontramos un Garrotín en el que se aprecian claras influencias de la Niña de los Peines (
Si yo lo hubiere sabido...) o del propio
Garrido de Jerez (
No me tires indiré...). Sucede lo mismo en las Peteneras (
Niño que en cueros... / Yo no creo ni en mi mare...), donde vuelve a acordarse del genio de Pastora, tal y como Molina Fajardo rememoraba ("... llegó un disco suyo con cantos a estilo de la Niña de los Peines..."). En la Chufla Gitana (
Pasaíto por la calle Nueva.... / Y a las mujeres...) vuelve a realizar gran parte del repertorio del jerezano.
Evidentemente, esos discos fueron especialmente distribuídos en Sudamérica ("... desde Brasil llegó un disco suyo..."). Destaca el autor que al regresar de América estuvo empleado en el Último Ventorrillo, local en el camino de Huétor Vega, de larga trayectoria flamenca (riñas incluídas) y con ilustres visitantes (García Lorca, Gallego Burín, Fernández Montesinos, Rosales...). Encaja perfectamente la época de su regreso a España con el periodo que dicho local se mantuvo abierto al público.
Para rematar esta cuestión, de los dos discos que se hallan en mi colección, en el más conocido aparece identificado el intérprete en la etiqueta como
Niño de Granda (sic):
Pero la clave está en el segundo:
Aunque la segunda inicial es un R en vez de una M (recordemos que las productoras no eran infalibles a la hora de etiquetar los discos), el dato que más resalta la casa grabadora es el segundo apellido (Camacho), precisamente con el que era conocido en Granada en los ambientes flamencos. Además, indica que las sesiones de grabación fueron correlativas (observen los dos números de matriz: 57404 y 57405), y nos aporta el nombre del guitarrista, Julio Ballestero (¿Ballesteros?), el cual participó en toda la serie.
Ante la acumulación de indicios, todo parece indicar que este A. R. Camacho que registró varios cantes en Argentina (los no grabados por Miguel Lopez), fue Antonio Martínez Camacho
El Camacho.
Para finalizar, una obviedad y una curiosidad.
El camino de la investigación está jalonado de aciertos y errores, siempre al albur de nuevos descubrimientos, por lo que estaremos atentos a cualquier novedad que surja en torno a este tema.
La curiosidad estriba en que los dos niños de Granada que
impresionaron discos, de generaciones bien distintas, y con dispares trayectorias artísticas, compartieron escenario en su tierra:
Cartel extraído del libro La Ópera Flamenca en Granada, del desaparecido José Guardia Rodríguez.
Tan lejos, y tan cerca.