domingo, 30 de junio de 2013

Entre Sevilla y Triana


Suelen preguntarme acerca de cómo surgió mi afición por coleccionar cilindros de cera o discos de 78 rpm, y acostumbro a contestar lo mismo: me interesaba escuchar tanto a cantaores desconocidos, como a aquellos cuya obra completa aún no había sido recogida por las (cuestionables) reconstrucciones en vinilo o CD. Quien no conoce a fondo la cuestión cree que la gran mayoría de lo grabado entre 1890 y 1960 es de dominio público a través de las mencionadas reediciones o de internet. Nada más lejos de la realidad.

Viene a cuento lo anterior porque recordaba el reestreno el año pasado de la zarzuela Entre Sevilla y Triana, de Pablo Sorozábal, con letra de Luis Fernández y Luis Tejedor. La obra se estrenó en 1950 en el Price madrileño.


Se trata de una obra de carácter muy popular, de un andalucismo convencional, comentaba el autor en sus memorias. A pesar de contar con suficientes atributos como para consolidarse en el repertorio, pocos años después se dejó de representar, e incluso se llegó a pensar que las partituras se habían perdido... pero la realidad es que la casa Columbia registró la obra en discos de pizarra y con intérpretes de mucho rango: Enrique de la Vara, Antonio Medio, Ana María Iriarte, Enriqueta Serrano (esposa de Sorozábal) y Luis Cuenca. Y como no podía ser menos, con el Maestro Sorozábal a la batuta.


De esos cinco discos que contenía el álbum, nos fijaremos en el que se impresionaron las sevillanas y el zorongo.


Y así sonaban en la voz de Luis Cuenca y Enriqueta Serrano, de quien el propio Sorozábal comentaba: En esta obra también obtuvo un éxito grande, personal, Enriqueta. Cuando fuimos de excursión por Andalucía, mi mujer, que era catalana, temblaba al tener que encarnar el papel de andaluza, pero el público le aplaudió a rabiar. Su gracia innata se impuso, tanto bailando como cantando sus números y el público andaluz le aplaudió como ellos saben hacerlo.....¡Nadie hace palmas mejor que ellos!


Para finalizar esta entrada, recordar a los lectores que en el reestreno de la obra participaron los jerezanos Jesús Méndez y Manuel Valencia, destacados representantes del cante y toque jerezano en la actualidad. Se recomienda abrir una botellita de fino y darle al play.


8 comentarios:

  1. 'Güen' ratito, Carlos...

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Me parece una excelente muestra del gran oficio del maestro Sorozábal aunque suene un poco a "ya oído" pero escucharlo resulta alegre y placentero.

    Gracias, Carlos.

    Javier

    ResponderEliminar
  3. Hola Carlos,

    Al respecto de lo que pones al inicio de este artículo, quisiera saber si a no muy largo plazo y considerando los avances que se están produciendo en la sociedad actual (Internet, avances tecnológicos relativos a la digitalización de archivos musicales, etc)¿crees factible una obra magna que reedite todo lo grabado en flamenco durante el periodo de la pizarra? Tengo entendido que Fonotron dispone del 99% de las grabaciones flamencas eléctricas y un elevadísimo porcentaje de las grabaciones acústicas; comprenderás que el tema de los cilindros es ya más delicado por su escasez. Suponiendo que de aquí a unos años remita esta encarnizada y atroz crisis económica en la que estamos inmersos y considerando en el futuro un abaratimiento de los costes de digitalización, edición, etc de archivos musicales, todo ello acompañado de una demanda que aunque escasa, yo creo que existirá. ¿Crees viable la consecución de dicho proyecto en el que constara tanto lo que son las grabaciones como la información contenida en el disco de pizarra (nº de catálogo, matriz, etc y también por deducción el año de grabación)? En el caso de que se llevara a la práctica ¿crees que las grandes colecciones de discos de pizarra de flamenco como la tuya o la de otra mucha gente, perdería gran parte de su valor? ¿Tendría sentido el coleccionismo de discos de pizarra de flamenco a partir de entonces? Quisiera saber tú opinión.

    Un cordial saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por visitar y comentar, amigo. Trataré de contestar las interesantes cuestiones que planteas.
      Como proyecto unitario, reeditar en formato digital todos los registros flamencos de ese extenso periodo, es realmente complicado, por no decir imposible. Sobre todo porque a día de hoy, y tras décadas de estudio, sigue habiendo discos que sabemos que fueron comercializados en su momento, pero hasta ahora no se ha conseguido localizar ningún ejemplar (tanto acústicos como eléctricos). Sí veo factible, en cambio, el ir reeditando paulatinamente la obra discográfica de aquellos cantaores de los que tenemos localizados todos sus registros. Pero más importante aún que el número de grabaciones a incluir en esa obra magna, es de qué manera se realizarían esas digitalizaciones, qué grado de exigencia se emplearía a la hora de elegir siempre la placa mejor conservada, la elección del mejor estudio, etc. Lamentablemente, a lo largo de los años ha primado más el sacar una serie de grabaciones inéditas de manera precipitada, quedando la calidad de sonido en segundo plano. Resultado: flaco favor a los artistas, y sobre todo, a los aficionados, que en general huyen despavoridos de este tipo de grabaciones "porque se oyen fatal".
      Respecto a la segunda parte de tu comentario, que se difundiera este caudal flamenco no tiene por qué conllevar una pérdida de valor. Poniendo un ejemplo extremo, ¿se deprecia la primera edición de El Quijote de 1605 por los facsímiles realizados o las innumerables reediciones en todo tipo de formatos? Creo que no. Evidentemente, el sentido de coleccionar los discos variaría de alguna manera: habría gente que decidiría deshacerse de sus colecciones (ya pasó con el cambio al vinilo), pero no hay que descartar que algunos aficionados, al escuchar esos cantes con la calidad necesaria, se incorporarían al coleccionismo.
      De cualquier manera, el coleccionista tiene una doble responsabilidad, esto es importante subrayarlo. Por un lado, debe conservar su colección en las mejores condiciones posibles con el objeto de que se transmita (como un todo o disgregada) sin sufrir el más mínimo daño. Y por otro, cuando ceda alguno de sus discos para ser reeditado, debe exigir unas buenas condiciones de edición, de manera que la obra del cantaor de turno sea respetada en su integridad. Un saludo.

      Eliminar
  4. para el pueblo pobre como yo nos estais haciendo un favor incalculable el poder ver escuchar estas reliquias

    ResponderEliminar